lunes, mayo 17, 2010

Ventanas de otoño



Sábado 03.10 a.m. Cumpleaños de Lourdes, 52 años.

Largas sombras en la pared se proyectan. El vaso ya no tiene hielo, está derretido. La bebida se desliza por la garganta como si fuera un alambre de espinas. Bendita tortura que se abre paso por el cuerpo como una venenosa serpiente que insufla vida en el estómago, luego en el corazón y después en la cabeza.

La realidad alterada es una paraíso donde las delicias te acompañan en un baile del que es dificil escapar porque no quieres marcharte de esa pista de baile donde el espacio y tiempo se confunden. Le dices a la botella -Miénteme otra vez, bésame otra vez aunque sepa que me engañas cuando olvidas tu papel, cuando no trago lo suficiente porque entre tú y yo todo es cuestión de apariencias, paraísos artificiales que articulan un holograma de felicidad. Aunque las mentiras tienen algo de verdad. Y vuélveme a mentir, miénteme otra vez por el amor de Dios, como si fuera esta noche una novela de serie B mientras yo me arrastro a tus pies. Yo seré lo que tú quieres lo que yo sea, tú serás lo que yo quiera que tú seas. Yo también te mentiré-.

Y en casa te espera el gato, en la ventana que está junto al tejado limpiándose la pata trasera izquierda.

2 comentarios:

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
M./el doblador de cucharas dijo...

Te he estado leyendo auí y acullá y mira que eres rara eh? eso a lo mejor te lo han dicho muchas veces, no pretendo ser original. Pero eso sí, eres auténtica y eso no se puede decir de todo el mundo.
Un besillo.